Un yanqui en la corte del rey Arturo

Un yanqui en la corte del rey Arturo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De nuevo, todos estaban llenos de reverencia e interés. ¡Qué incorregibles idiotas! Observaban los encantamientos totalmente absortos, y de tanto en tanto me miraban como queriendo significar: «Bueno, pues ya ves, ¿y ahora qué vas a decir?». De repente anunció el mago:

-El rey está fatigado después de una cacería, y desde hace dos horas descansa en palacio, durmiendo sin soñar nada. -¡Sea por siempre bendito! -exclamó el abad, persignándose-. Y quiera Dios que ese descanso traiga alivio para su cuerpo y su alma.

-Y así sería si estuviese durmiendo -dije-, pero el rey no está durmiendo, el rey está cabalgando.

De nuevo se presentaba un problema, un conflicto de autoridades. Nadie sabía a cuál de los dos creer, pues a mí todavía me quedaba algo de reputación. El mago echó mano de todo su desdén y dijo:

-¡Pardiez! Son muchos los magos, adivinos y profetas que he conocido en los días de mi vida, pero ninguno capaz de llegar hasta el corazón de las cosas sin mover un dedo y sin recurrir a la ayuda de encantamiento alguno.

-Debes estar viviendo en una cueva y por eso estás tan atrasado de noticias. Yo también uso encantamientos, como esta cofradía bien sabe, pero sólo en ocasiones importantes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker