-Bien, imaginemos que entre la turba tiene un par de enemigos personales y algún hombre o mujer que le guarde rencor; o que no goza de demasiada popularidad entre la comunidad, bien sea por su orgullo, su riqueza o cualquier otro motivo. En ese caso piedras y ladrillos reemplazan rápidamente a los terrones y a los gatos, ¿es así o no?
-Sin lugar a dudas.
-Y por regla general, suele acabar lisiado de por vida, ¿no?... Mandíbulas partidas, dientes rotos, piernas mutiladas que han de ser amputadas a toda prisa a causa de la gangrena, un ojo menos o quizá los dos.
-Es cierto. Bien sabe Dios que lo es.
-Y, si además no es demasiado popular, puede estar seguro de morir allí mismo, ¿no es así?
-¡Por supuesto que sí! Eso no se puede negar.
-Vamos a suponer que alguno de vosotros no es muy popular, a causa de su orgullo, de su insolencia, de su notable riqueza o cualquier otro motivo de los que suelen provocar la envidia y la malicia entre la escoria de un pueblo. ¿No correríais un gran riesgo en caso de tener que pasar por la picota?