Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Dowleyretrocedió visiblemente. Esta vez mi impacto habÃa sido certero, aunque no dijo nada que lo pudiese delatar, pero los demás emitieron juicios llanos y cargados de sentimiento. Afirmaron conocer bien lo que ocurrÃa en esos casos como para saber cuáles eran los riesgos. Llegados a ese caso, tratarÃan de lograr un arreglo para ser ahorcados rápidamente.
-Bien, cambiemos de tema puesto que creo haber dejado claro mi punto de vista acerca de la abolición de la picota. Creo también que algunas de nuestras leyes son bastante injustas. Pongamos por caso que yo hiciese algo por lo que se me pudiese condenar a la picota, yvosotros lo supieseis pero no me denunciaseis. SerÃais vosotros los castigados allà si alguien os delatase.
-Ah, pero eso serÃa lo justo -dijo Dowley-, ya que es nuestro deber el de informar. Asà lo manda la ley.
Los demás estaban de acuerdo.