Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Pero es una providencia bendita de la naturaleza que en momentos como éste, en cuanto el mercurio de un hombre ha descendido hasta un cierto nivel, se produce una reacción y se empieza a recobrar las fuerzas. Vuelve la esperanza, y con ella la jovialidad, y entonces ese hombre se encuentra en condiciones de hacer algo por sà mismo, si es que se puede hacer algo. Cuando mi reacción se produjo venÃa con un buen impulso. Me dije que, sin duda alguna, mi eclipse me salvarÃa y además me convertirÃa en la persona más importante del reino, e inmediatamente mi mercurio dio un gran salto y desaparecieron todas mis preocupaciones. Me sentà el hombre más feliz del mundo. Incluso me sentÃa impaciente porque llegara el dÃa siguiente, pues estaba deseoso de revelar mi jugada maestra y pasar a ser el centro del asombro y la reverencia de toda la nación. Más aún: tenÃa la seguridad de que serÃa en el sentido comercial el inicio de una gran carrera.