Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Me abrí paso entre las tinieblas en dirección al campamento; había visto suficiente. Fui hasta la plataforma y di la señal para que activasen la corriente en las dos cercas interiores. Luego me dirigí a la caverna, donde pude constatar que todo estaba en su sitio y que todo el mundo dormía, a excepción del vigía nocturno. Desperté a Clarence y le conté que la gran zanja se estaba llenando de hombres y que sospechaba que todos los caballeros avanzaban hacia nosotros al mismo tiempo. Mi opinión era que, en cuanto amaneciese, los miles de caballeros atrincherados en la zanja se abalanzarían sobre el terraplén para asaltarnos y éstos serían seguidos de inmediato por el resto del ejército. Dijo Clarence:
-Enviarán a uno o dos exploradores que, amparados en la oscuridad, harán una inspección preliminar. ¿Por qué no cortar la corriente de las cercas exteriores y darles una oportunidad de que lo hagan?
-Ya lo he hecho, Clarence. ¿Me habéis visto actuar alguna vez de manera poco hospitalaria?
-No; verdaderamente tenéis un buen corazón. Me gustaría ir y...