Abel Sánchez
Abel Sánchez —¡Quién fuera usted, don JoaquÃn! —decÃale un dÃa a este aquel pobre desheredado aragonés, el padre de los cinco hijos, luego que le hubo sacado algún dinero.
—¡Querer ser yo! ¡No lo comprendo!
—Pues sÃ, lo darÃa todo por poder ser usted, don JoaquÃn.
—¿Y qué es ese todo que darÃa usted?
—Todo lo que puedo dar, todo lo que tengo.
—¿Y qué es ello?
—¡La vida!
—¡La vida por ser yo! —y a sà mismo se añadió JoaquÃn: «¡Pues yo la darÃa para poder ser otro!».
—SÃ, la vida por ser usted.
—He aquà una cosa que no comprendo bien, amigo mÃo; no comprendo que nadie se disponga a dar la vida por poder ser otro, ni siquiera comprendo que nadie quiera ser otro. Ser otro es dejar de ser uno, de ser el que se es.
—Sin duda.
—Y eso es dejar de existir.
—Sin duda.
—Pero no para ser otro…
—Sin duda.
—Entonces…
