Abel Sánchez
Abel Sánchez —No, si no me pongo. Es que siempre nos está usted echando en cara que si esto no se hace asÃ, que si se hace asá. Después de todo, no vamos a dar saraos ni tés danzantes.
—No sé de dónde te ha venido, hija, ese fingido desprecio, fingido, sÃ, fingido, lo repito, fingido…
—Pero si yo no he dicho nada, señora…
—Ese fingido desprecio a las buenas formas, a las conveniencias sociales. ¡Aviados estarÃamos sin ellas…! ¡No se podrÃa vivir!