Abel Sánchez

Abel Sánchez

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien, yo soy un antipático, ¿no es así?

—¡No, no es así!

—La verdad, Antonia…

—¡No, no es así!

—Pues ¿qué soy…?

—¿Usted? Usted es un desgraciado, un hombre que sufre…

Derritiósele a Joaquín el hielo y asomáronsele unas lagrimas a los ojos. Y volvió a temblar hasta las raíces del alma.

Poco después Joaquín y la huérfana formalizaban sus relaciones, dispuestos a casarse luego que pasase el año de luto de ella.

«Pobre mi mujercita —escribía, años después, Joaquin en su Confesión— empeñada en quererme y en curarme, en vencer la repugnancia que sin duda yo debía de inspirarle. Nunca me lo dijo, nunca me lo dio a entender, pero ¿podía no inspirarle yo repugnancia, sobre todo cuando descubrí la lepra de mi alma, la gangrena de mis odio? Se casó conmigo como se habría casado con un leproso, no me cabe duda de ello, por divina piedad, por espíritu de abnegación y de sacrificio cristianos, para salvar mi alma y así salvar la suya, por heroísmo de santidad. ¡Fue una santa! ¡Pero no me curó de Helena; no me curo de Abel! Su santidad fue para mí un remordimiento más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker