Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida El punto de partida
Acaso las reflexiones que vengo haciendo puedan parecer a alguien de un cierto carácter morboso. ¿Morboso? ¿Pero qué es eso de la enfermedad? ¿Qué es la salud?
Y acaso la enfermedad misma sea la condición esencial de lo que llamamos progreso, y el progreso mismo una enfermedad.
¿Quién no conoce la mÃtica tragedia del ParaÃso? VivÃan en él nuestros primeros padres en estado de perfecta salud y de perfecta inocencia, y Yavé les permitÃa comer del árbol de la vida, y habÃa creado todo para ellos; pero les prohibió probar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero ellos, tentados por la serpiente, modelo de prudencia para el Cristo, probaron de la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal, y quedaron sujetos a las enfermedades todas y a la que es corona y acabamiento de ellas, la muerte, y al trabajo y al progreso. Porque el progreso arranca, según esta leyenda, del pecado original. Y asà fue cómo la curiosidad de la mujer, de Eva, de la más presa a las necesidades orgánicas y de conservación, fue la que trajo la caÃda y con la caÃda la redención, la que nos puso en el camino de Dios, de llegar a Él y ser en Él.
