Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida Y si hay una realidad que es en cuanto conocida obra del instinto de conservación personal y de los sentidos al servicio de este, ¿no habrá de haber otra realidad, no menos real que aquella, obra, en cuanto conocida, del instinto de perpetuación, el de la especie, y al servicio de él? El instinto de conservación, el hambre, es el fundamento del individuo humano; el instinto de perpetuación, amor en su forma más rudimentaria y fisiológica, es el fundamento de la sociedad humana. Y asà como el hombre conoce lo que necesita conocer para que se conserve, asà la sociedad o el hombre, en cuanto ser social conoce lo que necesita conocer para perpetuarse en sociedad.