Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida El progresismo no satisfacía tampoco. Progresar, ¿para qué? El hombre no se conformaba con lo racional, el Kulturkampf no le bastaba; quería dar finalidad final a la vida, que esta que llamo la invalidad final es el verdadero οντως ον. Y la famosa maladie du siècle, que se anuncia en Rousseau, y acusa más claramente que nadie el Obermann de Sénancour, no era ni es otra cosa que la pérdida de la fe en la inmortalidad del alma, en la finalidad humana del Universo.
Su símbolo, su verdadero símbolo, es un ente de ficción, el doctor Fausto.