Del sentimiento trágico de la vida
Del sentimiento trágico de la vida Esta definición ciceroniana, que es estoica, se halla también en aquel formidable intelectualista que fue Clemente de AlejandrÃa, por la Iglesia católica canonizado, el cual la expone en el capÃtulo V del primero de sus Stromata. Pero este mismo filósofo cristiano —¿cristiano?— en el capÃtulo XXII de su cuarto stroma nos dice que debe bastarle al gnóstico, es decir, al intelectual, el conocimiento, la gnosis, y añade: «y me atreverÃa a decir que no por querer salvarse escogerá el conocimiento el que lo siga por la divina ciencia misma: el conocer tiende, mediante el ejercicio, al siempre conocer; pero el conocer siempre, hecho esencia del conocimiento por continua mezcla y hecho contemplación eterna queda sustancia viva; y si alguien por su posición propusiese al intelectual qué preferÃa, o el conocimiento de Dios o la salvación eterna, y se pudieran dar estas cosas separadas, siendo como son, más bien una sola, sin vacilar escogerÃa el conocimiento de Dios». ¡Que Él, que Dios mismo, a quien anhelamos gozar y poseer eternamente, nos libre de este gnosticismo o intelectualismo clementino!