Niebla
Niebla —Porque dice que sÃ, que está dispuesta, para demostrarle su buena voluntad y lo sincero de su arrepentimiento por lo que le dijo, a aceptar su generosa donación, pero sin que eso implique…
—¡Basta, señora, basta! Ahora parece que sin darse cuenta vuelven a ofenderme…
—Será sin intención…
—Hay ocasiones en que las peores ofensas son esas que se infligen sin intención, según se dice.
—Pues no lo entiendo…
—Y es, sin embargo, cosa muy clara. Una vez entré en una reunión y uno que allà habÃa y me conocÃa ni me saludó siquiera. Al salir me quejé de ello a un amigo y este me dijo: «No le extrañe a usted, no lo ha hecho aposta; es que no se ha percatado siquiera de la presencia de usted». Y le contesté: «Pues ahà está la groserÃa mayor; no en que no me haya saludado, sino en que no se haya dado cuenta de mi presencia». «Eso es en él involuntario; es un distraÃdo…», me replicó. Y yo a mi vez: «Las mayores groserÃas son las llamadas involuntarias, y la groserÃa de las groserÃas distraerse delante de personas». Es, señora, como eso que llaman neciamente olvidos involuntarios, como si cupiese olvidarse voluntariamente de algo. El olvido involuntario suele ser una groserÃa.
—Y a qué viene esto…