Niebla
Niebla —¿Y las obras de los grandes genios? La Divina Comedia, la Eneida, una tragedia de Shakespeare, un cuadro de Velázquez…
—Todo eso es colectivo, mucho más colectivo de lo que se cree. La Divina Comedia, por ejemplo, fue preparada por toda una serie…
—SÃ, ya sé eso.
—Y respecto a Velázquez… a propósito, ¿conoce usted el libro de Justi sobre él?
Para AntolÃn, el principal, casi el único valor de las grandes obras maestras del ingenio humano, consiste en haber provocado un libro de crÃtica o de comentario; los grandes artistas, poetas, pintores, músicos, historiadores, filósofos, han nacido para que un erudito haga su biografÃa y un crÃtico comente sus obras, y una frase cualquiera de un gran escritor directo no adquiere valor hasta que un erudito no la repite y cita la obra, la edición y la página en que la expuso. Y todo aquello de la solidaridad del trabajo colectivo no era más que envidia e impotencia. PertenecÃa a la clase de esos comentadores de Homero que si Homero mismo redivivo entrase en su oficina cantando le echarÃan a empellones porque les estorbaba el trabajar sobre los textos muertos de sus obras y buscar un apax cualquiera en ellas.
—Pero, bien, ¿qué opina usted de la psicologÃa femenina? —le preguntó Augusto.