Niebla
Niebla «¡Lucharemos! —iba diciéndose Augusto calle abajo—, ¡sÃ, lucharemos! ¿Conque tiene otro novio, otro aspirante a novio…? ¡Lucharemos! Militia est vita hominis super terram. Ya tiene mi vida una finalidad; ya tengo una conquista que llevar a cabo. ¡Oh, Eugenia, mi Eugenia, has de ser mÃa! ¡Por lo menos, mi Eugenia, esta que me he forjado sobre la visión fugitiva de aquellos ojos, de aquella yunta de estrellas en mi nebulosa, esta Eugenia sà que ha de ser mÃa, sea la otra, la de la portera, de quien fuere! ¡Lucharemos! Lucharemos y venceré. Tengo el secreto de la victoria. ¡Ah, Eugenia, mi Eugenia!».
Y se encontró a la puerta del Casino, donde ya VÃctor le esperaba para echar la cotidiana partida de ajedrez.