Niebla
Niebla —Y por lo mismo es lo más verdadero, porque no es nada. Pero esa otra vaciedad de Descartes, ¿la crees tan incontrovertible?
—¡Y tanto…!
—Pues bien, ¿dijo eso Descartes?
—¡SÃ!
—Y no era verdad. Porque como Descartes no ha sido más que un ente ficticio, una invención de la historia, pues… ¡ni existió… ni pensó!
—Y ¿quién dijo eso?
—Eso no lo dijo nadie; eso se dijo ello mismo.
—Entonces, ¿el que era y pensaba era el pensamiento ese?
—¡Claro! Y, figúrate, eso equivale a decir que ser es pensar y lo que no piensa no es.
—¡Claro está!
—Pues no pienses, Augusto, no pienses. Y si te empeñas en pensar…
—¿Qué?
—¡Devórate!
—Es decir, ¿que me suicide…?
—En eso ya no me quiero meter. ¡Adiós!
Y se salió VÃctor, dejando a Augusto perdido y confundido en sus cavilaciones.