Niebla

Niebla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pero ¿qué le pasa a usted, señorito? ¡Si parece que le ha visto al diablo! Está usted blanco y frío como la nieve. ¿Quiere que se le llame al médico?

—No, no, es inútil.

—Le calentaremos la cama…

—¿Para qué? ¡Déjalo! Y desnúdame del todo, del todo; déjame como mi madre me parió, como nací… ¡si es que nací!

—¡No diga usted esas cosas, señorito!

—Ahora échame, échame tú mismo a la cama, que no me puedo mover.

El pobre Domingo, aterrado a su vez, acostó a su pobre amo.

—Y ahora, Domingo, ve diciéndome al oído, despacito, el padre nuestro, el ave maría y la salve. Así… así… poco a poco… poco a poco… —y después que los hubo repetido mentalmente—: Ahora, mira, cógeme la mano derecha, sácamela, me parece que no es mía, como si la hubiese perdido… y ayúdame a que me persigne… así… así… Este brazo debe de estar muerto… Mira a ver si tengo pulso… Ahora déjame, déjame a ver si duermo un poco… pero tápame, tápame bien…

—Sí, mejor es que duerma —le dijo Domingo, mientras le subía el embozo de las mantas—; esto se le pasará durmiendo…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker