Paz en la guerra
Paz en la guerra El suelo de Europa ardÃa, y con él el de España. El 10 de junio, so pretexto de ser los dÃas de doña Margarita, elevaron los carlistas mensajes, y celebraron fiestas para hacer el recuento de sus fuerzas. Poco después arreció la persecución contra ellos. En julio encendióles los ánimos el atropello sufrido por el Casino carlista de Madrid. HuÃan sus socios por la calle, oyendo el trágala, y gritos de ¡a ése, a ése!, mientras a todos se imponÃa la partida de la porra. Cerróse el Casino y cesaron en su publicación los periódicos carlistas de la Corte. Era ya insoportable.
—¡Pues aquà nadie nos toca! —exclamó al oÃrlo Juan José.
Aquel verano se echaron algunos al monte, mandados en Vizcaya por un cura, y fracasó la intentona de Escoda, precipitaciones condenadas en la tertulia del chocolatero. Don José MarÃa, a quien se buscaba, habÃa desaparecido.