Paz en la guerra
Paz en la guerra Creo que, aparte el valor literario y artÃstico —más bien poético— que pueda tener, es hoy, en 1923, de tanta actualidad como cuando se publicó. En lo que se pensaba, se sentÃa, se soñaba, se sufrÃa y se vivÃa en 1874, cuando brizaban mis ensueños infantiles los estallidos de las bombas carlistas, podrán aprender no poco los mozos, y aun los maduros de hoy.
En esta novela hay pinturas de paisaje y dibujo y colorido de tiempo y de lugar. Porque después he abandonado este proceder, forjando novelas fuera de lugar y tiempo determinados, en esqueleto, a modo de dramas Ãntimos, y dejando para otras obras la contemplación de paisajes y celajes y marinas. AsÃ, en mis novelas Amor y pedagogÃa, Niebla, Abel Sánchez, La tÃa Tula, Tres novelas ejemplares y otras menores, no he querido distraer al lector del relato del desarrollo de acciones y pasiones humanas, mientras he reunido mis estudios artÃsticos del paisaje y el celaje en obras especiales, como Paisajes, Por tierras de Portugal y España y Andanzas y visiones españolas. No sé si he acertado o no con esta diferenciación.
