Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
LACTANCIO:
Mirad, señor Arcediano, bien puede ser que estéis engañado echando la culpa a quien no la tiene. Entre nosotros, todo puede pasar. Dadme vos lo que acerca de esto sentís, y quizá os desengañaré yo de manera que no culpéis a quien no debéis de culpar.
ARCEDIANO:
Yo soy contento de declararos lo que siento acerca de esto, pero no en la plaza. Entrémonos aquí en San Francisco y hablaremos de nuestro espacio.
LACTANCIO:
Sea como mandareis.
ARCEDIANO:
Pues estamos aquí donde nadie no nos oye, yo os suplico, señor, que lo que aquí dijere no sea más de para entre nosotros. Los príncipes son príncipes, y no querría hombre ponerse en peligro, pudiéndolo excusar.
LACTANCIO:
De eso podéis estar muy seguro.
ARCEDIANO: