Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Cuanto a lo primero, quiero protestaros que ninguna cosa de lo que aquà se dijere se dice en perjuicio de la dignidad ni de la persona del Papa, pues la dignidad es razón que de todos sea tenida en veneración, y de la persona, por cierto, yo no sabrÃa decir mal ninguno, aunque quisiese, pues conozco lo que se ha hecho no haber sido por su voluntad, mas por la maldad de algunas personas que cabe sà tenÃa. Y porque mejor nos entendamos, pues la diferencia es entre el Papa y el Emperador, quiero que me digáis, primero, qué oficio es el del Papa y qué oficio es el del Emperador, y a qué fin estas dignidades fueron instituidas.
ARCEDIANO:
A mi parecer, el oficio del Emperador es defender sus súbditos y mantenerlos en mucha paz y justicia, favoreciendo los buenos y castigando los malos.
LACTANCIO:
Bien decÃs, ¿y el del Papa?
ARCEDIANO:
Eso es más dificultoso de declarar, porque si miramos al tiempo de San Pedro, es una cosa, y si al de ahora, otra.
LACTANCIO: