Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma No quiero sino que me tengáis por el mayor necio que hay en el mundo si no os la defendiere con evidentÃsimas causas y muy claras razones. Y lo primero que haré será mostraros cómo el Emperador ninguna culpa tiene en lo que en Roma se ha hecho. Y lo segundo, cómo todo lo que ha acaecido ha sido por manifiesto juicio de Dios, para castigar aquella ciudad, donde con grande ignominia de la religión cristiana reinaban todos los vicios que la malicia de los hombres podÃa inventar; y con aquel castigo despertar el pueblo cristiano, para que, remediados los males que padece, abramos los ojos y vivamos como cristianos, pues tanto nos preciamos de este nombre.
ARCEDIANO:
Recia empresa habéis tomado; no sé si podréis salir con ella.
LACTANCIO: