Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma De razón asà habrÃa ello de ser.
LACTANCIO:
Pues veis aquÃ, pongo por caso que el ejército del Emperador quisiera ocupar las tierras de la Iglesia; veamos: ¿cuál fuera más provechoso a los moradores de ellas, que el Papa de su propia voluntad las renunciara al Emperador o hacer lo que ha hecho por defenderlas?
ARCEDIANO:
Si al provecho del pueblo se mirase, claro está que si el Papa diera todas aquellas tierras al Emperador, no padecieran tantos daños como han padecido. Pero dadme un prÃncipe que haga eso.
LACTANCIO:
Doyos el Emperador. ¿No sabéis vos que pudiera él muy bien, y con mucha razón y justicia, tomar para sà el Ducado de Milán y la SeñorÃa de Génova, pues no hay ninguno que a ello tenga tanto derecho como él? Mas porque le pareció convenir más al bien del pueblo que diese lo uno al duque Francisco Esforcia y en lo otro pusiese a los Adornos, lo hizo muy liberalmente, posponiendo su provecho particular al bien público, como cada buen prÃncipe debe hacer.
ARCEDIANO: