Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Si el Papa guardara la liga que tenÃa hecha con el Emperador o quisiera aceptar lo que de nuevo le ofreció, no amenazara su ejército de venir sobre las tierras de la Iglesia. Y aunque eso sea, y yo os conceda que el derecho natural permite a cada uno que defienda lo suyo, mas decidme: ¿entendéis vos que los prÃncipes tienen el mismo señorÃo sobre sus súbditos que vos sobre vuestra mula?
ARCEDIANO:
¿Por qué no?
LACTANCIO:
Porque las bestias son criadas para el servicio del hombre, y el hombre, para el servicio de solo Dios. Veamos: ¿fueron hechos los prÃncipes por amor del pueblo o el pueblo por amor de los prÃncipes?
ARCEDIANO:
Creo yo que los prÃncipes por amor del pueblo.
LACTANCIO:
Luego el buen prÃncipe, sin tener respeto a su interés particular, será obligado a procurar solamente el bien del pueblo, pues fue instituido por su causa.
ARCEDIANO: