Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Pues si él con guerras quiere matar y destruir sus propios hijos, ¿no os parece que hace muy gran misericordia, asà con él como con sus hijos, el que le quiere quitar el poder para que no lo pueda hacer? No me lo podéis negar.
ARCEDIANO:
Bien. Pero, ¿vos no veis que se hace gran desacato a Jesucristo en tratar asà a su Vicario?
LACTANCIO:
Antes se le hace muy gran servicio con evitar que su Vicario, con el mal consejo que cabe sà tiene, no sea causa de la muerte y perdición de tanta gente, por los cuales murió Jesucristo también como por él. Y creedme, que el mismo Papa, cuando dejada la pasión venga en conocimiento de la verdad, agradecerá muy de veras al que le quita la ocasión para que no pueda hacer tanto mal. Si no, venid acá: si vos (lo que Dios no quiera) estuvieseis tan fuera de seso que con vuestros propios dientes os mordieseis los miembros de vuestro cuerpo, ¿no agradecerÃais y tendrÃais en mucha gracia al que os atase hasta que tornaseis en vuestro seso?
ARCEDIANO:
Claro está.