Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
LACTANCIO:
Yo os he claramente mostrado cómo esto no se hizo por mandado ni por voluntad del Emperador, pues allende que vosotros le habÃais comenzado a hacer guerra, cuando la tregua se hizo, luego que le fue presentada, la ratificó.
ARCEDIANO:
¿Por qué tenÃa tan mala gente en Italia, que como lobos hambrientos vinieron a destruir aquella santa Sede apostólica?
LACTANCIO:
Si vosotros quisierais estar en paz, como deberÃais, y no movierais guerra contra el Emperador, pues no os pedÃa nada, no fuera menester que él mantuviera ni enviara esa gente en Italia. ¿Queréis vosotros que os sea lÃcito hacer guerra y que a nosotros no nos sea lÃcito defendernos? ¡Gentil manera de vivir!
ARCEDIANO:
Séaos lÃcito mucho en hora buena, pero no con herejes, no con infieles.
LACTANCIO: