Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Digo que el ejército lo hiciese sin mandado, sin consentimiento, sin voluntad del Emperador, y que su Majestad no haya tenido culpa ninguna en ello; veamos, ya que es hecho, ¿por qué no castiga los malhechores?
LACTANCIO:
Porque conoce ser la cosa más divina que humana y porque acostumbra a dar antes bien por mal que no mal por bien. ¡Gentil cosa serÃa que castigase él a los que pusieron sus vidas por su servicio!
ARCEDIANO:
Pues ya que no los quiere castigar, ¿por qué se quiere más servir de gente que tan recio y abominable insulto ha hecho?
LACTANCIO:
Por dos respectos. Por evitar los daños que, andando sueltos, harÃan, y por resistir al fuego que vosotros encendisteis. Donosa cosa serÃa que, pasando franceses en Italia, el Emperador deshiciese su ejército.
ARCEDIANO: