Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Ya no me queda qué replicar. Cierto, en esto, vos habéis largamente cumplido lo que prometisteis. Yo os confieso que en ello estaba muy engañado. Ahora querría que me declaraseis las causas por qué Dios ha permitido los males que se han hecho en Roma, pues decís que han sido para mayor bien de la cristiandad.
LACTANCIO:
Pues en lo primero quedáis satisfecho, yo pienso, con ayuda de Dios, dejaros muy más contento en lo segundo. Mas pues ahora es tarde, dejémoslo para después de comer, que hoy quiero teneros por convidado.
ARCEDIANO:
Sea como mandareis, que aquí nos podremos después volver.