Genio y figura
Genio y figura Te aseguro que lamenté y lloré mi viudez con no menor abundancia de lágrimas que las que verterÃa la más fiel y enamorada de las esposas a quien se le muriese, en la flor de la juventud, su idolatrado y gentil marido. No se afligió más que yo Artemisa con la muerte de Mausolo, ni Victoria Colonna con la del Marqués de Pescara, ni la propia Venus con la de Adonis. Y esto se explica muy bien. Las mencionadas señoras perdÃan algo de muy querido, perdÃan su encanto, sus delicias, pero, al cabo, no perdÃan nada que fuese como el propio ser de ellas mismas. Yo sà que le perdÃa, porque mi D. JoaquÃn, tal como le habÃa yo transformado y mejorado, era primorosa producción y criatura de mi ingenio. Para afligirse como yo hubiera sido menester que, con los respectivos amados, perdiesen la Colonna sus canciones y sonetos, Artemisa su famoso y monumental sepulcro, y Venus el cinto donde están en germen sus virtudes y milagros.