Colacho hermanos o Presidentes de America
Colacho hermanos o Presidentes de America CORDEL: —¡Qué no le he dicho! Le dije que yo no tenÃa ni carácter ni instrucción para semejante puesto; que podÃa yo servirles mejor de muchos otros modos, pero no de Presidente de la República porque yo no me he puesto nunca de levita ni de tarro, que nunca he conversado con un ministro, que nunca he pronunciado discursos en público y en banquetes…
ACIDAL: —¿Y que decÃa?
CORDEL: —Parece que ni oÃa. Creo que la revolución es cuestión ya de unas semanas más. Dice que la «Quivilca Corporation» cuenta con muchos coroneles y generales, mucho dinero por supuesto y todo lo necesario. No están contentos con este Presidente porque favorece a las empresas inglesas en contra de las suyas. «Ya no tenemos confianza en nadie —dice—. Todos los polÃticos de este gobierno son unos pÃcaros. Necesitamos y queremos un hombre honrado, un hombre nuestro, que no nos traicione, un hombre como usted».
ACIDAL: —Por último, ¿en qué han quedado?
CORDEL: —Pero en lo mismo: yo de Presidente… ¡Es horroroso! ¿Qué se puede hacer?
ACIDAL, cuyo estupor del primer momento ha empezado a transformarse en ansiedad mirÃfica: —Bueno, bueno… No hay, por dios, que alocarse… Veamos…