El arte y la revolucion
El arte y la revolucion Pero ¿existe actualmente el arte, socialista? Evidentemente sí. El arte socialista existe. Ejemplos: Beethoven, muchas telas del Renacimiento, las pirámides de Egipto, la estatuaria asiria, algunas películas de Chaplin, el propio Bach (en Rusia, se toca Bach), etc.
¿Por qué tales obras corresponden a la noción y al contenido del arte socialista? Porque, a nuestro parecer, responden a un concepto universal de masa y a sentimientos, ideas e intereses comunes —para emplear justamente un epíteto derivado del sustantivo comunismo— a todos los hombres sin excepción.
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¿Quiénes son todos los hombres sin excepción? En esta denominación entran los individuos cuya vida se caracteriza por la preponderancia de los valores humanos sobre los valores de la bestia. Esta preponderancia de la melaza humana sobre el estado animal, basta a capacitar a un individuo para figurar entre «todos los hombres sin excepción», cuyos sentimientos, ideas e intereses le son comunes y orgánicamente solidarios. Dicho está que no figura «entre los hombres sin excepción» el individuo cuya conducta denota un estado mórbido o de insuficiencia psíquica que le coloca lejos por igual del hombre y de la bestia.