El arte y la revolucion
El arte y la revolucion La sociedad socialista no va a surgir de golpe, de la noche a la mañana. La sociedad socialista será el resultado de todo el proceso social de la historia. La sociedad socialista será la obra de un conjunto de fuerzas y leyes deterministas de la vida social. Ella no será una improvisación, sino una elaboración racional y cientÃfica, lenta, evolutiva, cÃclica y revolucionaria. La prueba está en que la estamos viendo ahora (concretándose y definiéndose en Rusia) y la hemos visto, en el pasado plural y sucesivo de las sociedades, esbozarse y edificarse piedra a piedra —en muchos planes quincenales, más o menos brillantes u oscuros, pero todos enhebrados por un solo hilo de la historia. Lo que se puede entonces afirmar es que ha habido y hay formas de la vida social más o menos socialistas y que estas formas ofrecen en la historia escalas y grados variables, aunque siempre progresivas, de socialismo. La división de la sociedad en clases y el imperio de la injusticia han impedido, ciertamente, hasta hoy, una más vasta, profunda y pura socialización de muchos aspectos de la vida colectiva. Sin embargo, la dialéctica irrefragable de la historia, contrariando y triunfando de las clases dominantes, ha socializado, repito, ciertas formas sociales de la vida. Es asà como los Estados Unidos, baluarte por excelencia del sistema capitalista —con sus injusticias más refinadas— ofrecen en su técnica de trabajo y en su estructura industrial, una creciente, aunque sorda y subterránea, tónica socialista. En grado revolucionario y sumo, Rusia —con la abolición de clases y la supresión de la injusticia social— ha cerrado el ciclo de las socializaciones esporádicas, intermitentes y larvadas y ha abierto para siempre la era socialista de la humanidad. Y mañana, cuando haya estallado y triunfado la revolución proletaria universal, la sociedad será socializada integralmente, no sólo en la producción, sino también y lo que es más decisivo, en la distribución de los productos.