El arte y la revolucion
El arte y la revolucion Tratemos de ver claro y ser precisos. Tratemos de entendemos. La revolución no se hace escamoteando la realidad, sino llamando las cosas por sus nombres verdaderos y mirándolas cara a cara.
Estoy seguro que la mayor parte de las obras artísticas y literarias soviéticas, (salvo la arquitectura), distarán inmensamente del arte socialista futuro. Las bellezas y emociones bolcheviques de «El acorazado Potemkin», de «Caballería Roja», de «Komandar», de «Amapola roja», se opacarán considerablemente. (Y que la crítica y la estética burgueses no se extrañen de esto de «bellezas bolcheviques». ¿Es que no nos hablan ellos hasta de la «belleza griega» o de la «belleza gótica»?).