El arte y la revolucion
El arte y la revolucion En el orden socialista desaparecen todas estas dificultades. En el orden socialista no hay salarios ni cronómetros para establecerlos. La actual máxima soviética: «De cada cual, según sus aptitudes; a cada cual, según sus necesidades», es reemplazada por un sistema tácito de trabajo espontáneo y desinteresado, de un lado, y de templanza temperamental en el consumo, de otro lado. El ejercicio del trabajo se hace una necesidad y la satisfacción de los apetitos lleva en sí misma su propia medida. Una y otra cosa son formas discrecionales de la conducta individual, disciplinas orgánicas, que excluyen y ponen de sobre todo control de coerción o mordaza colectivas.