El arte y la revolucion
El arte y la revolucion La técnica no se presta mucho, como a la simple vista podrÃa creerse, a falsificaciones ni a simulaciones. La técnica, en polÃtica como en arte, denuncia mejor que todos los programas y manifiestos la verdadera sensibilidad de un hombre. No hay documento más fehaciente ni dato más auténtico de nuestra sensibilidad, como nuestra propia técnica. El cisma original de la social-democracia rusa en bolcheviques y mencheviques se produjo nada menos que por una discrepancia de técnica revolucionaria. «Si no discrepamos sino en la técnica», le argumentaban los mencheviques a Lenin, en 1903, y éste les respondÃa: «SÃ. Pero, justamente, la técnica es todo».
Hay artistas que se inscriben como superrealistas y quisieran practicar la estética de Breton, pero su escultura, su dibujo o su literatura denuncia, por su clase de técnica —complejo concurso de profundos factores personales y sociales— una sensibilidad, pongamos por caso, impresionista o cubista o simplemente «pompier».