El arte y la revolucion
El arte y la revolucion «El cadáver de Breton —dice Michel Leiris— me da asco, entre otras causas, porque es el hombre que vivió siempre de cadáveres».
«Naturalmente —dice Jacques Rigaut— Breton hablaba muy bien del amor, pero en la vida era un personaje de Courteline».
Etc., etc., etc.
Sólo que estas mismas apreciaciones sobre Breton, pueden ser aplicadas a todos los superrealistas sin excepción, y a la propia escuela difunta. Se dirá que éste es el lado clownesco y circunstancial de los hombres y no el fondo histórico del movimiento. Muy bien dicho. Con tal de que este fondo histórico exista en verdad, lo que, en este caso, no es asÃ. El fondo histórico del superrealismo es casi nulo, desde cualquier aspecto que se le examine.
Asà pasan las escuelas literarias. Tal es el destino de toda inquietud que, en vez de devenir austero laboratorio creador, no llega a ser más que una mera fórmula. Inútiles resultan entonces los reclamos tonantes, los pregones para el vulgo, la publicidad en colores, en fin, las prestidigitaciones y trucos del oficio junto con el árbol abortado, se asfixia la hojarasca[12].