El arte y la revolucion
El arte y la revolucion La mayoría de los hombres inspira su conducta política y procede de la misma manera que Panait Istrati: en la sensiblería. De aquí que no logran intervenir eficazmente en la organización y funciones del Estado y que la democracia sea imposible. No quieren convencerse de que la historia no se hace con sensiblerías —lágrimas o sonrisas—, sino con actos inteligentes, fundados en la realidad objetiva e implacable y en una perspectiva científica y global de la vida[13].