El arte y la revolucion
El arte y la revolucion El escritor inglés, Stacy Aumonier, clasificada a los pueblos, según el grado de su cultura, en la siguiente forma: Primero. Pueblos cultos, por orden de sus méritos: Suecia, Escocia, Dinamarca, Holanda, Inglaterra, Noruega, HungrÃa Suiza y Alemania. Segundo. Pueblos semicultos: Francia Bélgica, Austria, Checoslovaquia. Tercero. Pueblos bárbaros Italia, Irlanda, Portugal, España, Grecia, TurquÃa y paÃses balcánicos. Pero el escritor francés, M. Rosny —de la Academia Goncourt— cree, en cambio, que M. Aumonier se equivoca y que un pueblo como Francia, que ha renovado la filosofÃa y las matemáticas con Pascal, que ha creado el electromagnetismo con Ampère, que ha revolucionado la medicina con Pasteur, que ha ilustrado la pintura con Watteau y que en literatura ha producido a Montaigne, Rabelais, Molière, Balzac tiene derecho a figurar en la primera lÃnea de los pueblos cultos.
Seguramente, M. Aumonier llama culto al hombre que M. Rosny cree bárbaro y viceversa. Probablemente, M. Rosny estima que un quÃmico es, por el solo hecho de haber creada una gran fórmula cientÃfica, un hombre culto, mientras que M, Aumonier estima, talvez, por su parte, que culto es sólo el hombre sano de cuerpo y espÃritu, casto en la sensualidad, honesto para sà mismo y para los demás y, en fin, que comprende natural y humanamente su destino, aunque no sea quÃmica ni revolucionario en medicina.