Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Con el decurso de los dÃas mostrábase Balta más taciturno y sombrÃo. TenÃa de vez en cuando largos recogimientos, en que se ponÃa abstraÃdo y como sonámbulo, o solÃa alejarse de la casa a solas, sin que se supiese a dónde iba ni a qué iba. Cambiaba notablemente de modo de ser aquel cholo. Con su mujer empezó a conducirse de muy distinta manera que antes, teniendo para ella inusitados arranques de pasión exaltada y dolorosa. Un dÃa la dijo:
—Oye, ven. Siéntate aquÃ.
Sentáronse ambos en el poyo de la puerta que da al cerco del camino. La dio un beso despavorido, y con angustia sin causa suspiró:
—Si ya no me quisieras un dÃa, Adelaida…
Guardó silencio ella, inclinada. Nunca habÃa sido desconfiado él; ¡jamás la espina más leve de un posible olvido hirió su corazón! Fraternal ternura, fe religiosa y ciega, puro y cándido regazo los habÃa unido siempre.
Adelaida penetró al patio, y Balta quedose solo, en su mismo sitio, sumido en la meditación.