Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Aún hay mucho que hacer —respondió Balta misteriosamente.
Desde el domingo en que conversó con su amigo en la plaza, no habÃa vuelto al pueblo. Cuantas veces se ofreció la necesidad de que lo hiciera por razones domésticas, negábase a ello, invocando diversos Inconvenientes o pretextando cualquier futileza. ParecÃa huir del bullicio y buscar más bien la soledad, sin duda ganoso de comprender a tan menguado perseguidor que, por lo visto, algo intentaba con él, y algo no muy bueno por cierto, ya que asà lo asediaba, vigilándole, siguiéndole los pasos, para asegurarse acaso de él, de Balta, o para asestarle quién sabe con qué golpe… Pero también tenÃa miedo a la soledad de la casa del pueblo, a la sazón abandonada y desierta, con sus corredores que las gallinas y los conejos habrÃan excrementido y llenado de basura. Al pensar en esto, evocaba, sin poderlo evitar, el pilar donde aún estarÃa el clavo vacante y viudo del espejo. Un torvo malestar le poseÃa entonces. La evasiva para ir a la aldea se producÃa rotunda e indeclinable.