Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Una calofriante desolación, acerba y tenaz, coagulose en las pupilas enfermas del cholo. Permaneció de este modo, embargado en honda meditación, por espacio de algunos minutos. Reflexionaba sobre cosas incoherentes que en azorado revoloteo cruzaban por su mente adolorida. La imagen de su mujer surgió en su memoria, y sintió entonces por ella un vago fastidio. Pero ¿por qué? No se lo explicarÃa él mismo. SÃ. La tuvo fastidio y una pasión extraña y dolorosa, ese azaroso amor que lo alejaba de ella y le hacÃa buscar la soledad con irrevocable ahÃnco. Preguntaba a su propia conciencia: ¿Me ama Adelaida? ¿No quiere ella a otro, quién sabe? A otro… Balta se quedó abstraÃdo y cabizbajo, mirando hacia el abismo escarpado. A otro… Balta seguÃa cavilando. Su pensamiento volaba. Unos celos sutiles, como frioleros y acerados picos, sacaron la cabeza y se arrebujaron en sus entrañas, con furtivo y azogado gusaneo montaraz…