Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Caía el granizo. Un pastorcillo fue a guarecerse con unas dos ovejas en el redil abandonado, y hacía reventar en las costillas del viento su honda. Dio unos gritos melancólicos en el abismo, donde las herbosas quebradas rezumaban ya, y a sus gritos respondió el sereno peñasco majestuoso con el eco cavernoso y de encanto de la inconciencia inorgánica; eco invisible y opaco y recocido, con que responde la dura piedra soberana a la cruda voz del Hombre; manera de espejo sonoro, en cuyo fondo impasible está escondida la simiente misteriosa e inmarchita de inesperadas imágenes y luces imprevistas… Acaso aquí habría hallado también Balta la propia resonancia, retorcida y escabrosa, la desconocida imagen que, ya en el espejo, ya en el manantial o en las corrientes, le acechaba y relampagueaba ante sus ojos estupefactos y salvajes.
La tragedia aquel día abandonó la médula del alcanfor milenario, que hace de viga central en el hogar, y, al morder el primer vaso capilar de los círculos internos de la zona de la madera, tropezó de pronto con un viejo parásito miserable que aún sobrevivía a la época sensible del árbol; le quiso despreciar la tragedia, y ya iba a internarse en el fibroso bosque, cuando el aire empezó a agitarse con violencia y quiso arrebatar el amplio sombrero de palma de Balta sobre la roca. La tragedia enmendose, y a viva fuerza echó a sus lomos al intruso…