Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —El porvenir está cerrado enteramente.
Más tarde, reanimado:
—¡Viracocha sonrÃe a su raza!
El efecto de estas palabras fue un aullido de alegrÃa, el mismo que redoblose, cuando el sacerdote, levantando ambas manos al cielo, lanzó este grito de triunfo:
—¡Viracocha protege a Túpac Yupanqui!
Mas, de repente, sucedió algo inesperado y espantoso. En el instante en que el Villac Uno abrÃa las entrañas de la última llama, el animal, ya herido, se incorporó instantáneamente y, con una rapidez que a todos dejó pasmados, saltó del tabernáculo sagrado y desapareció. El pontÃfice solo tuvo fuerzas para volverse al Soberano y al pueblo y decir, agitando los brazos ensangrentados:
—¡Desgracia! ¡Desgracia! La vÃctima resucita, escapa del altar y desaparece…
Túpac Yupanqui, al oÃr estas palabras, se puso de pie y dijo: