Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —¡Adiós, hermana mía! —le dijo Huayna Cápac, emocionado.
—Adiós, hermano —sollozó la infanta con el rostro oculto entre las manos.
Huayna Cápac regresó al centro de la Intipampa, en el preciso instante en que un heraldo llegaba a él. Venía del palacio del Inca. Arrodillose y le entregó una hebra del llauto imperial, que el heredero examinó detenidamente. El hilo sagrado tenía un nudo grande y dos pequeños. Huayna Cápac tuvo un gesto de felicidad y, descubriéndose, besó el rojo filamento con el que su padre le ordenaba partir sin más espera. Lanzó una mirada significativa sobre su pueblo, que no cesaba de aclamarle, cambió algunos diálogos con los jefes que le rodeaban y partió, sonriendo y escrutando el espacio infinito.
Un reguero de frescas flores y olorosas yerbas, cubría la calzada. Las exclamaciones y gritos de entusiasmo crecieron, formando un estruendo que ahogaba las músicas de guerra.
Pocos momentos después, el ejército del Sol perdíase a lo lejos, en el gran camino de la costa. Una nube de polvo le seguía y el viento de la tarde traía, de cuando en cuando, los sangrientos clamores de los sonoros cuernos, cada vez más agudos y lejanos.