Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Huayna Cápac vestía una capa de campaña, entretejida de leve hilado de oro, sencillas ojotas de plumas de torcaz y un casco de bruñida plata, sin más adorno que la borla amarilla de heredero. Su diestra sujetaba la partesana viril, ganada en sus jornadas de doncel. Al cruzar entre la multitud, aparecía resplandeciente de orgullo y ambición. Nunca, como en ese día pudo intuirse en aquel mozo, de maciza y gallarda traza de dominio, al más grande monarca del Sol. No se sabe qué cambio se había operado del capitán derruido y vacilante, que un día entrara al Cusco, en vergonzosa retirada, a este soberbio guerrero, alegre y animoso que, atadas a sus vastos maxilares todas las disyuntivas de la empresa, impartía ahora órdenes, con premura y ardor de iluminado, consultaba a sus generales, resolvía cálculos y datos estratégicos y, en general, daba la impresión de una fe inquebrantable en su destino. A los himnos de aliento de los quechuas, centelleaban sus pupilas de jaguar.
Acercose a la familia imperial, pues debía despedirse de su hermana y prometida, la tierna infanta Rahua, que, acompañada de Mama Ocllo, Kusikayar, Runto Caska, el Villac Uno y numerosos grupos de la corte, le esperaba en finas y magníficas literas, sostenidas al hombro por soras de tallas armoniosas y pareadas. Rahua le vio venir y, sin saber por qué, le dolió el corazón. No supo contenerse y se puso a llorar.