Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Pero, el mismo dÃa de su llegada, por la noche, después de comer, la atención de los hermanos Marino, en el curso de una larga conferencia, fue de pronto y preferentemente atraÃda hacia diversas cuestiones relativas al enganche de peones para Quivilca. Antes de su partida de Quivilca, José Marino habÃa tenido acerca de este asunto una extensa conversación con mÃster Taik. La oficina de la «Mining Society» en Nueva York exigÃa un aumento en la extracción de tungsteno de todas sus explotaciones del Perú y Bolivia. El sindicato minero hacÃa notar la inminencia en que se encontraban los Estados Unidos de entrar en la guerra europea y la necesidad consiguiente para la empresa, de acumular en el dÃa un fuerte stock de metal, listo para ser transportado, a una orden telegráfica de Nueva York, a los astilleros y fábricas de armas de los Estados Unidos. MÃster Taik le habÃa dicho secamente a José Marino:
—Usted me pone, antes de un mes, cien peones más en las minas…
—Haré, mÃster Taik, lo que yo pueda —respondió Marino.
—¡Ah, no! No me diga usted eso. Usted tiene que hacerlo. Para los hombres de negocio, no hay nada imposible…