Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —¿Pero, en verdad, está la mujer de Rubio enamorada de él, o tú le sacaste esa?
—¡Qué va a estar enamorada, hombre! Yo se le saqué esa solo por halagarlo y por ver qué resultaba. Si el gringo se hubiera entusiasmado, la mujer de Rubio y Rubio mismo se habrÃan hecho de la vista gorda. Tú conoces ya lo que es Rubio: con tal de sacar algo, vende hasta a su mujer…
—Bueno —dijo Mateo—. Hay que dormir ya. Tú estás rendido y mañana tenemos mucho que hacer… ¡Laura! —gritó, parándose en la puerta del cuarto.
—¡Ahà voy, señor! —respondió Laura desde la cocina.