Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —¡No, no, no! ¡Espéreme un instante! ¡Hágame el favor! Déjeme hablar. Vamos por orden: dice usted que los obreros no pueden hacer nada sin los abogados, profesores, médicos, sacerdotes, ingenieros. Bueno. Pero lo que pasa es que los curas, profesores, abogados y demás son los primeros ladrones y explotadores del indio y del peón.
Benites protestó:
—¡No, señor! ¡No, señor!…
—¡SÃ, señor! ¡SÃ! —decÃa el herrero enardecido.
—¡SÃ! ¡SÃ! ¡SÃ! —decÃa también con Ãmpetu el apuntador—. Los médicos, los ingenieros y todos esos que se las dan de señoritos inteligentes, son unos ladrones y esquilman a los indios y a los pobres. ¡SÃ! ¡SÃ! ¡Usted mismo —añadió irritado el apuntador, dirigiéndose a boca de jarro al agrimensor—, usted mismo y el profesor Zavala y el ingeniero Rubio tomaron parte en la muerte de la Graciela en el bazar!…
—¡No, señor! ¡Está usted equivocado! —argumentaba en tono amedrentado Benites.