Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Pero, Huanca —le argumentó Benites—, no diga usted disparates. Nosotros, los intelectuales, estamos lejos de ser enemigos de la clase obrera. Todo lo contrario: yo, por ejemplo, soy el primero en venir a hablar con ustedes espontáneamente y sin que nadie me obligue y hasta con peligro de que lo sepan los gringos y me boten de Quivilca…
El apuntador le respondió violentamente:
—Pero yo le apuesto que si mañana le vuelven a dar su puesto los gringos, usted no vuelve más a buscarnos y, si hay una huelga, será usted el primero en echarles bala a los peones…
—¡SÃ! ¡SÃ! —dijo Servando Huanca—. Los obreros no debemos confiarnos de nadie, porque nos traicionan. Ni de doctores, ni de ingenieros, ni menos de curas. Los obreros estamos solos contra los yanquis, contra los millonarios y gamonales del paÃs, y contra el Gobierno, y contra los comerciantes, y contra todos ustedes, los intelectuales…