Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Tras de un largo silencio de los tres, cargado de una gran tensión nerviosa, Benites, abrumado por las verdades, claras y sencillas, del herrero, dijo enérgicamente:
—¡Bueno! ¡Yo estoy con los peones! ¡Cuenten conmigo!… ¡La carta de mÃster Taik está a la disposición de ustedes!…
—¡Muy bien! —dijo con firmeza Huanca—. Entonces, mañana, en la noche, hay que traer con engaños aquà al arriero GarcÃa, al mecánico Sánchez y al sirviente de los gringos. Usted —añadió, dirigiéndose a Benites—, usted me trae también mañana la carta de mÃster Taik. Y creo que mañana seremos seis. Hoy empezamos ya entre tres. ¡Buen número!…
Unos instantes después, salió del rancho Leónidas Benites, cuidando de no ser visto. Minutos más tarde, salió, tomando idénticas precauciones, Servando Huanca. Sesgó a la derecha, a paso lento y tranquilo, y se alejó, perdiéndose ladera abajo, por «Sal si puedes». Sus pisadas se apagaron de golpe a la distancia.